En este ensayo pretendemos hacer una crítica al mercado actual y su funcionamiento, pero antes es necesario hacer un recorrido por la historia de la economía comenzando por la escuela clásica: Adam Smith, el padre de la economía quien en su libro “La causa de la riquezas de las naciones” propone un mercado libre entre países, aboliendo las ideas proteccionistas, luego viene David Ricardo quien complementa diciendo que deberían haber inversiones directas entre las empresas sin intervención del estado, pero después Carlos Marx quien hace la primera crítica del capitalismo afirmando que el mercado genera injusticias en la sociedad porque se divide la sociedad en explotados y explotadores, luego viene la escuela Marginalista quienes dan inicio a la microeconomía y a los principios de la política económica; también los Neoclásicos aparecen con las ideas clásicas de la economía pero aplicando las matemáticas. Pero llega la crisis económica de 1929 y Jhon Keynes muestra la solución pidiendo la intervención del estado para manejar la crisis (algo que contradecía los ideales noeliberalistas) y desde ese entonces hasta nuestros días no se han hecho grandes aportes intelectuales al funcionamiento del mercado, a continuación vamos a sustentar algunas características del funcionamiento del mercado actual y vamos a hacer algunas críticas a este.
El modelo económico actual también llamada neoliberalismo y capitalismo es un modelo que ha perdurado desde siempre, y no se han hecho mayores cambios a este, excepto en las épocas de crisis económica como la de 1929 en la que se introdujo la ayuda del estado, algo que va en contra de la ideología neoliberalista ya que esta tiene como principio ser autosuficiente pero sin esta ayuda los daños de la crisis hubieean sido muchísimo mas altos; actualmente es muy común ver ayudas del estado a las grandes empresas que hoy en día están en crisis y al borde de la bancarrota.
Ahora tomando otro punto de vista se puede decir que el neoliberalismo ha traído consigo la lucha desleal de las organizaciones las cuales en su afán por vender sus productos han perdido la ética profesional y la moral humana al poner en venta hasta la dignidad humana o vender diferentes ideas las cuales no tienen nada bueno, como el aborto, y la venden a la sociedad de consumo haciéndoles creer que son cosas de la modernidad y deben ser aceptadas y así expandir esta idea consumista por todo el mundo sin pensar en lo valores.
El neoliberalismo ha traído consigo muchas innovaciones sobre todo a los países subdesarrollados, pero lo que pasa en esta situación es que las potencias invaden de ideas consumistas a los subdesarrollados que sin ningún criterio empezarán a hace lo mismo, hacer más ricas a las grandes multinacionales y así se va perdiendo el sentido de pertenencia por la cultura y la historia de un país (algo muy preocupante) y se ve reemplazado por el afán de imitar a la cultura de las grandes culturas, así que si se tiene la mentalidad que el neoliberalismo es tan sólo el cambio de mercancías de un país a otro sin aranceles, no es así también es un cambio de pensamientos, costumbres y otras cosas que como todo favorece a unos y perjudica a otros, pero en estos momento podemos ver como este mecanismo está a punto de colapsar porque con la crisis financiera actual la gente no confía en el mercado de las grandes compañías y ahora prefieren invertir en algo pequeño y seguro, que en algo grande pero riesgoso y esto ha afectado el funcionamiento del mercado actual en Estados unidos y por lo tanto en el mundo entero.
miércoles, 2 de junio de 2010
La aldeanita y el príncipe
La aldeanita y el príncipe
Alondra
(169 puntos / 48 votos)
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Hace muchos años, Europa no estaba políticamente dividida en países como está ahora; existían pequeños reinos que, constantemente, guerreaban entre sí, sobre todo si eran limítrofes.
Los reinos vecinos de Snowden y Stanfored habían tenido muchos problemas de diversa índole que, felizmente, se solucionaron a tiempo, gracias a un Acuerdo de Amistad y Cooperación, celebrado entre ambos reyes, antes de que la sangre llegara al río.
Los reyes, aparte de solucionar sus problemas, se hicieron entrañables amigos, acariciando en secreto, la idea de un matrimonio entre sus vástagos.
La princesa heredera del trono de Snowden llamada Katherine, era una bellísima joven de piel muy blanca y los ojos y cabellera intensamente negros como su madre, cuya belleza italiana había heredado. La cabellera le llegaba hasta las rodillas, siendo el orgullo de la jovencita.
Cuando empieza esta historia, Katherine tenía veintiún años y un carácter orgulloso e irascible que la hacían el terror de los sufridos sirvientes que la atendían.
George, hijo del rey de Stanfored, era un joven rubio de ojos azules que reflejaban la placidez de su alma, siempre estaba presto a ayudar a sus semejantes y le agradaban la poesía, la música y la danza como también la lectura; adoraba a los animales tanto como Katherine los detestaba.
Mientras él se preparaba para ser un buen gobernante, la orgullosa princesa, vivía cuidando su belleza que era casi lo único que le interesaba; y decimos casi, porque su otra preocupación era encontrar un joven príncipe que se enamorara de ella y la desposara.
Así las cosas, el padre de George da un gran baile en la corte, para celebrar el cumpleaños vigésimo quinto de su hijo; a dicha celebración asisten bellísimas jovencitas entre princesas, condesas, baronesas o simplemente damitas de la corte; pero entre todas ellas brilla con luz propia la bellísima heredera de Snowden, quien al ser presentada al príncipe, causa en éste una impresión tan fuerte que él no puede evitar, porque es su temperamento artístico quien se rinde ante tanta belleza; aún no podemos hablar de amor, que al ser éste, un sentimiento tan elevado requiere, para ser verdadero, de un total conocimiento tanto físico como espiritual, siendo más importante el aspecto espiritual que es imperecedero, al contrario del físico, que es perecible.
Los jóvenes príncipes pasaron una noche muy agradable, bailando y conversando a más y mejor, y cuando se separaron ya eran amigos.
La amistad se convirtió al paso del tiempo en una relación más seria, el príncipe iba frecuentemente a visitar a la bella y es así como se hicieron novios.
Pero cuánto más la trataba, más se iba desilusionando George de Katherine. Es que no compartían nada; ella embebida en su belleza y en sus lujosos atuendos, no quería pasear por los jardines porque el sol podía estropear su piel de alabastro y arruinar la tierra sus primorosos zapatos de fino satén. Al no tener ella tema de conversación, empezaron a aburrirse como ostras cuando estaban juntos y es ese el motivo de que George empezara a espaciar las visitas a su joven novia.
Un día, la madre de George, conocedora de los gustos de la futura esposa de su hijo, le pide a éste que le lleve un par de zapatitos bordados en piedras preciosas que ella había mandado confeccionar a su zapatero especialmente para ella; con el fin de afianzar el noviazgo.
Parte George y al despedirse de su mejor amigo Scott, le hace una confidencia, no ama a Katherine y no sabe que hacer para romper el compromiso con ella. Luego raudo se dirige al encuentro de su destino.
Ya en el reino vecino encontrándose aún lejos del castillo real, a George le atenaza la sed y en plena campiña divisa a lo lejos una aldeana hacia la cual se dirige, para solicitar su ayuda.
Al acercarse a la mujer descubre que es muy joven, casi una niña, y de una belleza serena excepcional. La niña, que no representaba más de quince años, como descubrió más tarde que así era, tiene los ojos y el cabello que lo lleva trenzado y que le cae hasta la cintura, de un color miel muy bonito, es muy linda esta joven aldeana, a cuyos ojos se asoma un alma inocente y pura.
Al manifestar el príncipe que tenía mucha sed, ella diligentemente le ofreció todas las naranjas que llevaba en su canasta de mimbre, a fin de que él se sirviera las que quisiera.
El príncipe le preguntó su nombre, a lo cual ella respondió que se llamaba Solange y él inmediatamente le dio el suyo. Al ignorar ella, que él era un príncipe de sangre azul, espontáneamente entabló una amena y fresca conversación, descubriendo ambos que tenían mucho en común.
Al pasar el tiempo, la amistad se fue consolidando y cuando se veían daban largos paseos por el campo ya que a ambos les agradaba la naturaleza. Por fin descubrieron que se amaban; y el príncipe, le confió lo que aún era un secreto, a su madre pidiéndole un consejo para salir de tan penosa situación. Solange, que todavía ignoraba todo, al escuchar por boca de él, que era el heredero al trono, desapareció, creyendo que él se había burlado de ella; no salía de su casa para evitar encontrarlo.
Por fin el príncipe descubrió su paradero y habló con sus padres a quienes les explicó la verdad de sus sentimientos y ellos que eran honrados y sencillos aldeanos le creyeron e influyeron en Solange para que confiara en sus palabras.
Solucionado el entuerto, George le pidió a su madre que hablara
con el rey, para que comprendiera lo que sentía.
Los padres recibieron a la niña y al conocerla comprendieron a su hijo, pues Solange era una criatura excepcional que merecía su amor. Al enterarse Katherine que había perdido el amor de su novio por una aldeana, según ella "insignificante"; no paró hasta conocerla y al hacerlo comprendió que Solange había, sin quererlo ganado la batalla en buena lid; se hicieron grandes amigas y esto la motivó a que poco a poco fuera cambiando y terminara convertida en una agradable personita digna de ser amada.
George y Solange se casaron en una fastuosa ceremonia que dió mucho que hablar y a la cual asistieron muchos vecinos y parientes venidos de lugares lejanos.
Antes de la ceremonia religiosa, los padres de Solange pidieron hablar en privado con los reyes a los cuales les revelaron el origen de la jovencita: Ellos no eran los verdaderos padres de la bella, simplemente la habían criado ya que la encontraron tan pequeña e indefensa en el bosque.
La reina recordó que a una prima suya, la Condesa de Harrow, le habían robado su bebé hacía trece años aproximadamente.
Haciendo las averiguaciones se comprobó que Solange y la bebé raptada eran la misma persona.
Todos fueron muy felices y con el correr del tiempo George y Solange fueron muy buenos gobernantes adorados por su pueblo; bendiciéndoles Dios con dos hijos un varón y una mujercita.
¿Y la orgullosa Katherine? Fue muy feliz al lado de Scott quien al ver su drástico cambio, la amó tan profundamente como antes había admirado su etérea belleza.
Ambos reinos vivieron en paz y Scott tuvo tres hermosos hijos varones con su adorada Katherine.
Alondra
(169 puntos / 48 votos)
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Hace muchos años, Europa no estaba políticamente dividida en países como está ahora; existían pequeños reinos que, constantemente, guerreaban entre sí, sobre todo si eran limítrofes.
Los reinos vecinos de Snowden y Stanfored habían tenido muchos problemas de diversa índole que, felizmente, se solucionaron a tiempo, gracias a un Acuerdo de Amistad y Cooperación, celebrado entre ambos reyes, antes de que la sangre llegara al río.
Los reyes, aparte de solucionar sus problemas, se hicieron entrañables amigos, acariciando en secreto, la idea de un matrimonio entre sus vástagos.
La princesa heredera del trono de Snowden llamada Katherine, era una bellísima joven de piel muy blanca y los ojos y cabellera intensamente negros como su madre, cuya belleza italiana había heredado. La cabellera le llegaba hasta las rodillas, siendo el orgullo de la jovencita.
Cuando empieza esta historia, Katherine tenía veintiún años y un carácter orgulloso e irascible que la hacían el terror de los sufridos sirvientes que la atendían.
George, hijo del rey de Stanfored, era un joven rubio de ojos azules que reflejaban la placidez de su alma, siempre estaba presto a ayudar a sus semejantes y le agradaban la poesía, la música y la danza como también la lectura; adoraba a los animales tanto como Katherine los detestaba.
Mientras él se preparaba para ser un buen gobernante, la orgullosa princesa, vivía cuidando su belleza que era casi lo único que le interesaba; y decimos casi, porque su otra preocupación era encontrar un joven príncipe que se enamorara de ella y la desposara.
Así las cosas, el padre de George da un gran baile en la corte, para celebrar el cumpleaños vigésimo quinto de su hijo; a dicha celebración asisten bellísimas jovencitas entre princesas, condesas, baronesas o simplemente damitas de la corte; pero entre todas ellas brilla con luz propia la bellísima heredera de Snowden, quien al ser presentada al príncipe, causa en éste una impresión tan fuerte que él no puede evitar, porque es su temperamento artístico quien se rinde ante tanta belleza; aún no podemos hablar de amor, que al ser éste, un sentimiento tan elevado requiere, para ser verdadero, de un total conocimiento tanto físico como espiritual, siendo más importante el aspecto espiritual que es imperecedero, al contrario del físico, que es perecible.
Los jóvenes príncipes pasaron una noche muy agradable, bailando y conversando a más y mejor, y cuando se separaron ya eran amigos.
La amistad se convirtió al paso del tiempo en una relación más seria, el príncipe iba frecuentemente a visitar a la bella y es así como se hicieron novios.
Pero cuánto más la trataba, más se iba desilusionando George de Katherine. Es que no compartían nada; ella embebida en su belleza y en sus lujosos atuendos, no quería pasear por los jardines porque el sol podía estropear su piel de alabastro y arruinar la tierra sus primorosos zapatos de fino satén. Al no tener ella tema de conversación, empezaron a aburrirse como ostras cuando estaban juntos y es ese el motivo de que George empezara a espaciar las visitas a su joven novia.
Un día, la madre de George, conocedora de los gustos de la futura esposa de su hijo, le pide a éste que le lleve un par de zapatitos bordados en piedras preciosas que ella había mandado confeccionar a su zapatero especialmente para ella; con el fin de afianzar el noviazgo.
Parte George y al despedirse de su mejor amigo Scott, le hace una confidencia, no ama a Katherine y no sabe que hacer para romper el compromiso con ella. Luego raudo se dirige al encuentro de su destino.
Ya en el reino vecino encontrándose aún lejos del castillo real, a George le atenaza la sed y en plena campiña divisa a lo lejos una aldeana hacia la cual se dirige, para solicitar su ayuda.
Al acercarse a la mujer descubre que es muy joven, casi una niña, y de una belleza serena excepcional. La niña, que no representaba más de quince años, como descubrió más tarde que así era, tiene los ojos y el cabello que lo lleva trenzado y que le cae hasta la cintura, de un color miel muy bonito, es muy linda esta joven aldeana, a cuyos ojos se asoma un alma inocente y pura.
Al manifestar el príncipe que tenía mucha sed, ella diligentemente le ofreció todas las naranjas que llevaba en su canasta de mimbre, a fin de que él se sirviera las que quisiera.
El príncipe le preguntó su nombre, a lo cual ella respondió que se llamaba Solange y él inmediatamente le dio el suyo. Al ignorar ella, que él era un príncipe de sangre azul, espontáneamente entabló una amena y fresca conversación, descubriendo ambos que tenían mucho en común.
Al pasar el tiempo, la amistad se fue consolidando y cuando se veían daban largos paseos por el campo ya que a ambos les agradaba la naturaleza. Por fin descubrieron que se amaban; y el príncipe, le confió lo que aún era un secreto, a su madre pidiéndole un consejo para salir de tan penosa situación. Solange, que todavía ignoraba todo, al escuchar por boca de él, que era el heredero al trono, desapareció, creyendo que él se había burlado de ella; no salía de su casa para evitar encontrarlo.
Por fin el príncipe descubrió su paradero y habló con sus padres a quienes les explicó la verdad de sus sentimientos y ellos que eran honrados y sencillos aldeanos le creyeron e influyeron en Solange para que confiara en sus palabras.
Solucionado el entuerto, George le pidió a su madre que hablara
con el rey, para que comprendiera lo que sentía.
Los padres recibieron a la niña y al conocerla comprendieron a su hijo, pues Solange era una criatura excepcional que merecía su amor. Al enterarse Katherine que había perdido el amor de su novio por una aldeana, según ella "insignificante"; no paró hasta conocerla y al hacerlo comprendió que Solange había, sin quererlo ganado la batalla en buena lid; se hicieron grandes amigas y esto la motivó a que poco a poco fuera cambiando y terminara convertida en una agradable personita digna de ser amada.
George y Solange se casaron en una fastuosa ceremonia que dió mucho que hablar y a la cual asistieron muchos vecinos y parientes venidos de lugares lejanos.
Antes de la ceremonia religiosa, los padres de Solange pidieron hablar en privado con los reyes a los cuales les revelaron el origen de la jovencita: Ellos no eran los verdaderos padres de la bella, simplemente la habían criado ya que la encontraron tan pequeña e indefensa en el bosque.
La reina recordó que a una prima suya, la Condesa de Harrow, le habían robado su bebé hacía trece años aproximadamente.
Haciendo las averiguaciones se comprobó que Solange y la bebé raptada eran la misma persona.
Todos fueron muy felices y con el correr del tiempo George y Solange fueron muy buenos gobernantes adorados por su pueblo; bendiciéndoles Dios con dos hijos un varón y una mujercita.
¿Y la orgullosa Katherine? Fue muy feliz al lado de Scott quien al ver su drástico cambio, la amó tan profundamente como antes había admirado su etérea belleza.
Ambos reinos vivieron en paz y Scott tuvo tres hermosos hijos varones con su adorada Katherine.
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